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Desorden y Desarrollo en el Mayab.



Abelardo Rodríguez


“La doble moral construida por la creencia en que el dinero es el único valor que de verdad existe para rendirle culto al consumismo, ha llevado a muchos con poder o sin poder político, religioso y económico a abusar del más débil que tiene en su entorno incluyendo a su propia familia. Los más frágiles y vulnerables en el tema de la (des)información en los tiempos de rapiña son los ejidatarios que hasta hoy han logrado mantener en uso común su tierra donde construyen su territorio con lo poco o mucho de cultura maya que nos queda a 500 años de la primera conquista y globalización, pues a estos ejidatarios les quieren arrebatar lo único que les queda, la tierra donde han visto nacer la vida.” [https://n9.cl/o3bsa]


Retomo un párrafo del interesante documento de Pedro Uc Be para hilarlo con algunas ideas plasmadas por Enrique Leff[1] en su capítulo titulado “La persistencia del campesinado en el capitalismo al ambientalismo de las gentes indígenas y la sustentabilidad de la vida”, quién menciona que desde el punto de vista del ambientalismo, las preguntas que formulamos no son sobre la conservación de la biodiversidad por la naturaleza misma o la persistencia del campesinado dentro del proceso de modernización y continua acumulación de capital, pero sí acerca de la sobrevivencia del planeta viviente y de la vida humana.


En esta perspectiva, la teoría está cuestionando no solamente la desaparición de las culturas tradicionales y las formas de vida como resultado del uso entrópico del capitalismo [usos imputando solamente valor de cambio] y su destrucción de la naturaleza. La investigación de la cuestión ambiental focaliza el pensamiento crítico sobre la sustentabilidad de la vida en el planeta. Aquí, la pregunta más importante emerge de la irrefutable degradación entrópica [desordenada]de la naturaleza inducida por el proceso económico. El crecimiento económico no solo se nutre de condiciones no-valuadas de la vida y en recursos naturales escasos, sino que transforma toda la energía y energía consumida en los procesos de producción (y consumo) en energía degradada, ultimadamente en la forma de materia no reciclable y calor irreversible. Estos son los mecanismos de los procesos económicos en la naturaleza, en la compleja estructura de la biósfera y en los sistemas de soporte de la vida en el planeta. Esta es la fatalidad de los procesos económicos que inducen la muerte entrópica del planeta (aquí, Leff nos refiere al trabajo seminal de Nicholas Gorgescu-Roegen sobre la termodinámica y la economía[2]).


Frecuentes veranos de más de seis meses.


Leff deja entrever que los espacios privilegiados en los cuáles se puede desarrollar una estrategia de producción negentrópica (ordenada) son, obviamente, las áreas rurales del mundo que están habitadas por indígenas y campesinos. “Este nuevo paradigma de producción puede ser retado en el mundo académico, pero, aunque pudiese triunfar en la arena intelectual, solamente sería posible confrontar el orden económico mundial establecido a través de movimientos sociales en el campo de la ecología política” (Leff, 2016, 262). Si la opción viable para la salvaguarda territorial está asociada a las poblaciones indígenas y campesinas —arrestando la emisión de gases de efecto invernadero (GEI)— entonces, ¿cuál sería la opción para las ciudades que crecen y se multiplican?


Cuando las grandes ciudades se promocionan como paraísos para inversiones en bienes raíces, fomentar corredores industriales, hospitales, universidades, servicios de hospitalidad y entretenimiento, y con gran demanda laboral, en los mejores casos, existe preocupación por la reducción local de GEI, pero se omite mencionar que los habitantes urbanos demandan cantidades impresionantes de fibra y alimento que indirectamente inducen a prácticas agropecuarias con altos niveles de GEI. La respuesta a la pregunta formulada arriba queda abierta y tiene carácter de civilizatorio. ¿Qué es el desarrollo y quiénes son los principales actores, digamos en la ciudad de Mérida y Cancún, como centros económicos gravitacionales en el norte de la península de Yucatán, así mismo, cuál es la ventaja comparativa entre las comunidades rurales más autosuficientes y los polos de desarrollo urbanos, casi totalmente dependientes de insumos fuera de la península?



La cultura del maíz


Las comunidades de Múuch' xíinbal no tienen toda la palabra de los mayas, pero sí articulan una interpretación de la cosmovisión propia contemporánea, innovadora y proactiva, que defiende un principio fundamental: necesitan la tierra para reproducir y recrear sus saberes. A la fecha, todavía no hemos construido los puentes ideológicos y culturales que conecten esa visión con la visión nacional, urbana, mestiza y dominante.



Abelardo Rodríguez

Mérida, Yucatán, 15 de octubre de 2021

rlabelardo@gmail.com


[1] Enrique Leff. From the Persistence of the Peasantry in Capitalism to the Environmentalism of Indigenous Peoples and the Sustainability of Life, en: J. Boltvinik & S.A. Mann, 2016, Peasant Poverty and Persistence in the 21st Century, Zed Books, London, pp. 247-268. [2] Nicholas Gorgescu-Roegen, 1996. La ley de la Entropía y el proceso económico. Fundación Argentaria – Visor Distribuciones, Madrid, 519 pp.


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Desorden y desarrollo en el mayab 16 oct 21 (1)
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