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Vila Dosal y Sierra Villarreal: el clan y el terrorismo de Estado

 

Por: Juan Carlos Faller Menéndez

 

José Luis Sierra Villarreal vuelve a las andadas terroristas, traidor como siempre ha sido a principios y a fines. En La Jornada “Maya” ha escrito (hoy martes 28 de mayo) un tratado de falsedades palmarias (las suyas) y de cómo ejercer el periodismo terrorista.

 

Para entender bien de quién hablamos, Sierra Villarreal es tío político (en segundo grado) del gobernador de Yucatán (Mauricio Vila) y primo político del presidente de la CANACINTRA-Yucatán (Alberto Abraham Xacur, cuya opinión institucional tuvimos oportunidad de analizar en una entrega anterior, “La voz de la ignorancia”).

 

Por otro lado, el periodismo terrorista como el que practica Sierra tiene sus leyes: 1) Se ataca difamando, revolviendo el agua y los argumentos; 2) la teoría conspirativa es básica; 3) florece en la ignorancia; 4) si nace en clanes y busca posiciones de poder, mejor; 5) su cielo es el terrorismo de Estado.

 

Pues bien, aquí estamos cubriendo los requisitos. Punto por punto:

 

  1. La difamación es obvia en todo el artículo de Sierra. Sobran las muestras para el análisis: “[El Dr.] Patiño es un científico al que no le preocupa la suficiencia energética de Yucatán, tampoco parece interesado en el cambio climático (…) Las semillas de la división que siembra (…)”, etcétera.

  2. En cuanto a la teoría conspirativa, baste decir que Sierra empieza su artículo así: “Existe en Yucatán un pequeño grupo de científicos que se opone al desarrollo de las energías limpias (…)”, refiriéndose al grupo Articulación Yucatán, que no es pequeño (en comparación con él, si de altura moral hablamos) ni opuesto a las energías limpias.

  3. El problema de la ignorancia es parecido al de la ceguera: se corre el riesgo de caer en garras de tuertos crueles (tal y como Saramago nos muestra en su novela-ensayo). Así parece la clase político-empresarial yucateca de hoy: padeciendo ceguera ideológica y la extrema miopía de un clan cerrado, se deja conducir por un profesional de la historia tuerta y la trayectoria retorcida; todo parece bien porque Sierra habla fuerte y está de su lado, como buen miembro del clan.

  4. Lo de nacer en clan ya está, pero lo de “buscar posiciones de poder” habría que explicarlo brevemente: el clan de Vila y Sierra cuenta en Yucatán con un gobernador (y casi toda la estructura del PAN), al menos una diputada federal (expresidenta nacional del PRI, con poder aún en el partido), al menos un presidente de cámara empresarial (CANACINTRA), así como diplomáticos honorarios y demás. Y mucho, mucho dinero (no todo bien habido, por cierto).

  5. Ergo, Sierra Villarreal está en su cielo.

 

Dicho y argumentado lo anterior, habrá que repetir lo que se ha dicho hasta el cansancio sobre el tema energético y los derechos colectivos: El problema no es ni será nunca la energía limpia sino la forma en que se está intentando imponer la mayoría de los megaproyectos en la Península de Yucatán: a fuerza de corrupción, de manera ilegal y sin respetar los derechos -plasmados en la Constitución mexicana- de pueblos y comunidades mayas.

 

Mal hace (y peor se ve) la clase empresarial yucateca en aliarse con un terrorista promotor del terrorismo de Estado (quien desde hace décadas recibe un cheque mensual, una oficina y muchas prestaciones del erario).

 

Mal hace (y peor se ve) la clase empresarial yucateca en cantar loas (en el siempre vendido Diario de Yucatán o en el Novedades o en cualquier otro campo de chayotes, cinco siglos después de la conquista de México) a quienes vienen a conquistar el suelo y el cielo de los mayas desde España o desde China (es lo de menos) con alforjas llenas de dinero para los aliados locales y espejuelos y división para les roñoses opositores mayas).

 

Particularmente mal se ve el gobernador de Yucatán, Mauricio Vila Dosal, en darle la espalda a los argumentos reales de los mayas (como el derecho a decidir libremente sobre su desarrollo, sin presiones y con respeto pleno a su cultura), para dejarse guiar por la ignorancia institucional de algunos (como la CANACINTRA) o por el retorcido terrorismo periodístico de otros (como el abuelo Sierra), ambos de su mismo clan.

 

Por cierto, y para concluir, en su artículo en La Jornada “Maya” (las comillas, más comillas que nunca), el retorcido Sierra se la pasa hablando de la conspiración del Dr. Patiño sin dar nunca un solo indicio de su móvil. ¿Por qué el Dr. Patiño y sus cómplices de Articulación Yucatán son tan malos que se oponen a las energías limpias y al desarrollo de Yucatán? ¿Son agentes de corporaciones y países enemigos de México, o sólo lo hacen por joder? José Luis Sierra, el historiador del INAH pagado con dinero público, no da ningún indicio. Así trabaja el don.

 

En cambio y en contraste, el terrorismo de Estado que promueve Sierra Villarreal desde el mismo clan del gobernador Vila Dosal tiene un móvil sencillo y siempre evidente: obtener más dinero y poder para el clan.

 

(J.C.F.M., Mérida, Yucatán, mayo de 2019)

 

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